De Chernóbil a líder mundial: Radonova celebra 40 años
Radonova 40 años marca un hito en la historia de la medición del radón. Radonova celebra este aniversario con una trayectoria marcada por la investigación científica, las necesidades de la sociedad y el desarrollo tecnológico. Los orígenes se remontan a 1986, como respuesta al accidente nuclear de Chernóbil.
Tras el desastre, un grupo de investigación de la Universidad de Uppsala, en Suecia, fundó Gammadata Mätteknik para dar respuesta a una necesidad urgente: medir la contaminación radiactiva, especialmente el cesio, en el medioambiente y en los alimentos.
La situación exigía innovación y nuevas soluciones. Mediante el desarrollo de sistemas de medición propios y el uso de la tecnología informática de la época, el laboratorio pudo gestionar grandes volúmenes de muestras y analizar hasta 1.500 muestras de cesio al día, incluida carne de reno procedente de algunas de las zonas más afectadas.
“Tras el accidente de Chernóbil existía una gran demanda de conocimiento. Pronto vimos que un espectrómetro gamma adaptado a la enseñanza secundaria ayudaría a profesores y alumnos a comprender mejor cómo se realizaban las mediciones de cesio en muestras de alimentos. Por eso desarrollamos un sistema con rutinas de análisis automatizadas que permitía a los estudiantes analizar sus propias muestras”, explica Dag Sedin, antiguo Product Manager de Gammadata Mätteknik.
Radonova 40 años: del cesio al radón
A finales de los años 80, la compañía comenzó a cambiar gradualmente su enfoque. La experiencia adquirida en la medición de cesio, especialmente en análisis, gestión de bases de datos y control de calidad, sentó las bases de su siguiente gran área de especialización: la medición de radón.
Ya a finales de esa década, la empresa empezó a trabajar con detectores pasivos de radón basados en el análisis de película mediante grabado de trazas, una tecnología que sigue siendo clave hoy en día. Al mismo tiempo, continuó el desarrollo de bases de datos y procesos analíticos, lo que permitió gestionar grandes volúmenes de muestras con altos niveles de trazabilidad y calidad.
Durante los años 90, estos sistemas se perfeccionaron aún más. La base de datos se desarrolló con un claro enfoque en la trazabilidad a largo plazo y la calidad, elementos que siguen siendo fundamentales en la actividad actual de la compañía.
“La empresa nació en un momento en el que la sociedad tenía una necesidad muy concreta de mediciones de radón y de conocimiento. Esa combinación de investigación, tecnología y beneficio social sigue definiendo a Radonova hoy”, afirma Karl Nilsson, CEO de la compañía, que se incorporó en 2010.
“El hecho de que nuestros fundadores construyeran correctamente los sistemas desde el principio ha sido decisivo. Nos ha permitido crecer sin comprometer la calidad ni la trazabilidad”, añade.
Calidad y acreditación
Una parte esencial del desarrollo de la compañía en estos Radonova 40 años ha sido su compromiso con la calidad. Radonova, anteriormente Gammadata, lleva más de 30 años realizando mediciones acreditadas de radón.
La acreditación implica que los métodos, procesos y sistemas de calidad se revisan periódicamente conforme a normas internacionales. Este enfoque ha sido clave para generar confianza entre autoridades, empresas y la sociedad.
Desde sus inicios, la compañía también ha mantenido una estrecha relación con la investigación y la educación. La colaboración con centros educativos y universidades, junto con la divulgación científica, forma parte de su ADN.
Una nueva etapa y expansión internacional
A principios de los años 2000, el radón recibió menos atención pública, pero la situación cambió en 2009, cuando la actividad fue adquirida por Landauer Nordic. En 2015, la compañía pasó a formar parte del Grupo Lagercrantz y adoptó su nombre actual: Radonova.
Este cambio marcó el inicio de una etapa de expansión internacional que hoy define a Radonova 40 años después de su fundación.
Hoy, Radonova es el laboratorio líder mundial en medición de radón, con clientes en más de 90 países y oficinas en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Noruega. Sus operaciones abarcan producción, análisis, ventas, soporte, investigación y desarrollo, con sede en Uppsala, Suecia.
La automatización como motor del crecimiento global
Una de las claves del crecimiento de Radonova es el alto nivel de automatización de sus procesos. La compañía ha desarrollado sistemas capaces de gestionar grandes volúmenes de muestras sin renunciar a la precisión.
Actualmente, puede producir hasta 50.000 detectores en diez días y analizar entre 4.000 y 5.000 muestras al día, lo que permite responder a la creciente demanda global.
“Uno de los grandes cambios de estos 40 años es que la medición de radón se ha vuelto mucho más accesible. Lo que antes era complejo y costoso, hoy es sencillo tanto para particulares como para organizaciones”, señala Karl Nilsson.
Conocimiento para el futuro
Hoy, el radón es un factor clave en la calidad del aire interior y la salud pública. Sin embargo, sigue existiendo una importante necesidad de medición y concienciación.
Para Radonova, el futuro no solo pasa por la tecnología, sino también por seguir compartiendo conocimiento, tal y como ha hecho durante estos Radonova 40 años.
“Nuestra misión sigue siendo la misma: ofrecer mediciones fiables y conocimiento para que las personas puedan tomar decisiones informadas sobre su entorno y su salud”, concluye Karl Nilsson.
Pie de foto: Imagen tomada en Katedralskolan en 1988 durante una jornada de formación con el espectrómetro gamma GDM10.




