¿Qué es el gas radón?

El radón es un gas radioactivo denominado Rn-222. Se forma durante la desintegración del radio, que a su vez se forma a partir de uranio naturalmente presente en el suelo. El radón tiene una vida media de 3,8 días, el tiempo suficiente para transportarse en el aire del interior. Cuando el radón se desintegra, se forman otras sustancias radioactivas denominadas descendientes del radón. El radón es invisible, inodoro e incoloro. La única forma de detectarlo es realizando una medición.

¿Por qué es peligroso el radón?

Una exposición de largo plazo a niveles de radón elevados aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón. El radón es la segunda causa de cáncer de pulmón más habitual después del tabaco. En el caso de las personas fumadoras o personas mayores fumadoras, el riesgo es aún más alto. Además, el riesgo de cáncer pulmón aumenta en función de los niveles de radón. Esto significa que a mayor nivel de radón, mayor riesgo de padecer cáncer pulmón. En el caso de España, esto se traduce en aproximadamente 2000 casos de cáncer de pulmón atribuibles a la presencia de radón en el aire.

El diagnóstico de cáncer pulmón puede producirse entre 15 y 40 años después de la primera exposición. Actualmente, el cáncer de pulmón sigue siendo el principal riesgo sanitario asociado a la exposición al radón.

¿Cómo puedo protegerme frente a concentraciones de radón elevadas?

En primer lugar, se debe medir el radón en casa y en el lugar de trabajo habitual. Esto permitirá identificar si estamos expuestos a un ambiente con altos niveles de radón. Si el resultado de las mediciones es un valor inferior a 100 Bq/m³, el riesgo para la salud es mínimo según la OMS. La normativa española no es tan restrictiva. En los lugares de trabajo, solamente las medidas superiores a 600 Bq/m³ obligan a actuar. Si los niveles superan los 1000 Bq/m³, se deben tomar medidas inmediatas de mitigación. En este caso, deberás recurrir a una empresa especializada competente para identificar de dónde procede el radón. Es importante cerciorarse de que la empresa seleccionada disponga de las certificaciones y acreditaciones conformes a la normativa. Una vez que se hayan identificado las fuentes, el equipo profesional elegido propondrá las soluciones técnicas más adecuadas para tu caso específico.

¿Cómo afecta el radón a los pulmones?

Básicamente, los elementos producidos durante la desintegración del radón, conocidos como descendientes del radón, son los más nocivos para la salud y dañan los pulmones. Estos elementos se fijan a otras partículas del aire para formar pequeñas masas. Estas partículas se inhalan y quedan bloqueadas en los pulmones, donde se descomponen antes de que el cuerpo pueda eliminarlas.
Además, el radón y sus descendientes emiten rayos alfa al desintegrarse. Esta radiación afecta directamente a las células del cuerpo humano y, en especial, al ADN. Esto explica por qué el radón y sus descendientes son incluso más nocivos al penetrar en el organismo. Aunque los descendientes del radón sean las sustancias más nocivas, se mide la concentración de radón porque es técnicamente más fácil.

¿Por dónde entra el gas radón en nuestros hogares?

El radón puede entrar en el interior de los edificios mediante tres fuentes distintas. El suelo que rodea o de debajo de la casa, los materiales de construcción o el agua corriente. Lo más habitual es que la fuente principal de la presencia del radón en el aire del interior sea el radón terrestre. Los niveles de radón en el aire del interior dependen de varios factores, como el grado de radón en el aire encerrado en el suelo, la porosidad del suelo, la diferencia de presión entre el aire interior y exterior o el nivel de aislamiento del edificio.

¿Cuándo y cada cuánto tiempo hay que medir el radón?

Es necesario medir el radón en el aire del interior:

  • si nunca se ha realizado una medición previamente o si han transcurrido más de 10 años desde la última.
  • Después de una reforma, puesto que se pueden producir pequeñas grietas en los cimientos a través de las cuales se puede infiltrar el radón.
  • Para controlar que las instalaciones destinadas a mitigar el problema funcionan correctamente.
  • Al comprar o vender una propiedad.

¿Cómo se pueden reducir las concentraciones de radón?

El radón se puede infiltrar por distintas fuentes. Por consiguiente, existen diversos métodos para reducir los niveles de radón. En la mayoría de los casos, una intervención simple será suficiente para reducir las concentraciones. En otras ocasiones, es necesario combinar varias soluciones para obtener un resultado eficaz. Cuando la fuente identificada es el suelo, en la mayoría de los casos, bastará con sellar las grietas en la estructura del edificio en contacto con el suelo para reducir las concentraciones de radón. Si el sellado de las grietas no resulta suficiente, la instalación de un sistema de depresión bajo el edificio es otra alternativa igualmente eficaz. Con esta técnica se evita que el aire llegue al interior del edificio. Existen distintos métodos para conseguirlo:

  • Se instala un sistema para reducir la presión atmosférica en el suelo bajo el edificio, de modo que el aire no llegue al interior del edificio. La presión negativa se crea con la ayuda de un ventilador que aspira el aire de uno o varios lugares situados bajo la placa de hormigón.
  • Las fosas de radón están principalmente destinadas a terrenos permeables al aire. La fosa de radón reduce la presión atmosférica en una gran extensión de suelo, lo que significa que se puede instalar todo el sistema bajo el edificio.

Estas soluciones se combinan a menudo con mejoras en el sistema de ventilación del edificio. En cualquiera de las situaciones mencionadas, será necesario recurrir a un profesional del radón competente para proponer las medidas más adecuadas.

¿Cómo medir el gas radón?

Para cumplir con la normativa en vigor, se recomienda utilizar detectores de radón producidos por un laboratorio independiente acreditado (ISO 17025). El proceso de medición del radón debe durar al menos 2 meses. Lo ideal son 3 meses durante el invierno. Cuanto más dure la medición, más precisos serán los resultados. La única forma de detectar el radón es realizando una medición. Los niveles varían considerablemente dependiendo de las horas, los días y la temporada. Las variaciones dependen de variables como la temperatura o el viento, los sistemas de ventilación y la frecuencia de renovación del aire. Por este motivo, es importante contar con periodos de medición a largo plazo de al menos 2 meses que permitirán estimar el valor medio anual.
Si se desea obtener resultados rápidos, por ejemplo, a la hora de vender una casa, se puede optar por una medición a corto plazo. En este caso, se miden los niveles de radón durante un periodo de aproximadamente 10 días. No obstante, se requieren detectores diseñados específicamente para efectuar este tipo de mediciones. No se debe olvidar que la medición a corto plazo es únicamente orientativa y no se puede usar para demostrar el cumplimiento de los requisitos reglamentarios.

¿Debo medir el radón antes de comprar una casa?

Aunque no es obligatorio, se debería medir el radón de forma sistemática antes de vender un inmueble, como se hace con los diagnósticos eléctricos, de amianto o de plomo. De hecho, la normativa no obliga al vendedor, que puede optar por informar sobre el riesgo asociado al radón fijado por el mapa que define las zonas de riesgo. En otras palabras, la normativa no obliga al vendedor a informar acerca de las concentraciones de radón en el interior del edificio en venta. Identificar simplemente si el edificio se encuentra en una localidad de riesgo alto o bajo puede llevar a equívoco, ya que solamente una medida podrá constatar el nivel de radón real. Asegúrate de disponer de unos resultados de medición fiables antes de firmar la escritura de compraventa. Si no dispones de mucho tiempo, tienes la posibilidad de medir el radón para obtener un valor orientativo en un plazo de tres semanas.
A pesar de ello, si el plazo del que dispones es muy limitado, no dudes en pedir que se incluya una cláusula en la escritura de compraventa por la que se solicite la realización de una medición de radón y se establezca que el coste de una posible intervención deberá asumirse a partes iguales entre el comprador y el vendedor.

Vivo en una zona de riesgo potencialmente bajo, ¿me afecta el radón?

Incluso en una zona definida como de bajo riesgo, el radón puede suponer un problema potencial en el aire del interior. De hecho, el aire contenido en el suelo siempre tiene niveles de radón elevados. Es posible que en zonas de bajo riesgo el radón penetre en grandes cantidades en un edificio en función de las características de la construcción. Asimismo, pueden existir grandes variaciones locales, incluso entre dos casas adyacentes.
No olvides que los mapas señalan las zonas de riesgo potencial asociado al radón, pero ningún mapa informa de la presencia real de radón. Evidentemente, la probabilidad de detectar radón en el aire del interior es mayor en las zonas de riesgo, aunque es habitual hallar concentraciones de radón más importantes en una casa antigua edificada en una zona de bajo riesgo que en una casa moderna edificada en una zona de riesgo. La única forma eficaz de conocer los niveles de radón es realizar una medición.